Historia
 
Historia de la Familia Muencke
Artículo Publicado en El Mercurio de Valparaíso
 
Con ancestros alemanes por las ramas paterna y materna, esta estirpe ha sido pionera en la tradición y los avances de la fotografía en nuestra zona y en el país. Una de sus más conocidas figuras, Magdalena, nació en el barco en que su madre viajaba rumbo a Buenos Aires para reunirse con su esposo e hijos.

En 1918 entró a trabajar al Estudio Valck, del que luego sería propietaria. Cuando don Gustavo Muencke Edwards, su esposa Mary Elizabeth Humburg y seis de sus hijos cruzaron a lomo de mula la escarpada cordillera de Los Andes, lo más probable es que no hayan imaginado que su apellido iba a quedar indefectiblemente ligado a la historia de la fotografía en Chile.

Habían llegado a Buenos Aires procedentes de Alemania, pero el empuje, la curiosidad y el arrojo característicos de los emigrantes de fines del siglo 19 y comienzos del 20 los trajeron a Valparaíso, entonces capital comercial y financiera de Chile y próspero faro del Pacífico.
Familia Muencke
Tiempo antes, en plena la navegación a bordo del "Magdalena", de regreso a Buenos Aires tras visitar a sus padres en Inglaterra, Mary Elizabeth Humburg había dado a luz a una nueva integrante de la familia. La bautizaron María Magdalena, como el buque. Estaba llamada a convertirse en la más respetada fotógrafa de la zona, a partir de la primera mitad del siglo pasado.

El matrimonio y sus niños se instalaron en tierras chilenas sin sospechar que muchos años después, uno de sus hijos formaría familia en su nueva patria con una joven descendiente de Carl Biebrach, uno de los primeros colonos de la zona de Llanquihue, que alrededor de 1852, a bordo de alguno de los legendarios veleros de la época, había hecho un viaje harto más arduo que el de los Muencke para forjar su destino en Puerto Octay.
 
Fotografía VALCK
 
Los Muencke Humburg se fueron a vivir a Playa Ancha, en una casa acorde al tamaño de la numerosa familia, pues aún cuando la pareja había sufrido en Buenos Aires la triste pérdida de dos de sus niños y otro había optado por quedarse en tierras argentinas, aquí tenía que preocuparse por los otros siete: Jorge, Magdalena, Elena, Margaret, Enrique, Carolina y Anita, quienes estudiaron en el Colegio Alemán del cerro Alegre y siguieron sus propios rumbos en la vida.

Jorge, por ejemplo, entró a trabajar en la Compañía Sudamericana de Vapores, donde se desempeñó nada menos que durante 45 años. Y su hermana Magdalena, la niña que nació en el mar, se incorporó en 1918 a Valck, que ya para entonces era el más prestigioso Estudio Fotográfico de la ciudad.

Creado hacia 1842 por el retratista y fotógrafo inglés William Glaskell Helsby, padre del pintor chileno Alfredo Helsby, se ubicaba en el segundo piso de un edificio emplazado en la actual punta de diamante Cruz de Reyes, delante del reloj Turri, hasta que en la primera mitad del siglo 20 se trasladó a la Calle Condell y Helsby lo vendió a una sociedad conformada por el alemán Jorge Valck y un francés de apellido Le Blanc, que a su vez traspasó su parte al hombre de negocios alemán Heinrich Hagen.

Fue en esa época cuando Magdalena comenzó a internarse en los misterios de la fotografía hasta que ninguna de sus técnicas le fue extraña. Años después, durante la Segunda Guerra Mundial, compró la casa fotográfica y mantuvo el nombre de Valck.
 
Consolidación y Expansión
 
Para entonces, Jorge Muencke Humburg comenzaba a hacer carrera como contador en la Compañía Sudamericana de Vapores, le correspondía viajar bastante y había sobrevivido incluso al naufragio del buque "Cautín", el 20 de enero de 1936, cuando navegaba a la altura del Perú.

Su hermana Magdalena, quien conducía su negocio con la intuición y el desplante de una artista fotógrafa de excepción, incorporó al estudio a Ruby Schneidewind, descendiente de los Biebrach radicados desde mediados del siglo 19 en Puerto Octay, quien tras la prematura muerte de su padre en el sur se había trasladado al Cerro Alegre de Valparaíso junto a su madre, Clara Biebrach, y sus hermanos Addy, Emilio y Armando, ya que su hermana Orfa se había casado y se quedó en Concepción.

El destino suele tomar sus propios atajos y la dueña de Valck no sospechó que con esa contratación fundaba las bases para la futura consolidación de una empresa familiar que a la vuelta de varias décadas tendría presencia en todo Chile. Porque Jorge Muencke se prendó de Ruby Schneidewind, la pareja llegó al altar y formó su hogar en Viña del Mar. Fruto de su unión nacieron Patricia, Jorge, María Angélica, Gustavo, Carlos y Guillermo.

La generación llamada a ser el motor de la expansión del negocio, de cuyo tronco original se mantuvo, tras la muerte de Magdalena, la empresa Valck, actualmente de propiedad de Jorge Muencke, a quien secundan sus hermanos Patricia y Guillermo, y se creó asimismo Kodak Express, de propiedad de Gustavo y Carlos, que posee 80 locales entre Arica y Puerto Montt.
 
Alumnos Aventajados
 
En la segunda mitad del siglo pasado, Jorge y Gustavo Muencke comenzaron a trabajar codo a codo con su tía Magdalena, quien, como recuerda el dueño de Kodak Express, era en el negocio, en el estudio y en el laboratorio la imagen misma del rigor y la mano dura, características que se atenuaban bastante cuando compartía con los suyos en familia. Ella les traspasó todos sus conocimientos, así es que tenía razones de sobra para poner el grito en el cielo cuando cometían algún error.

Gustavo prefiere no acordarse de las veces que veló alguna película porque, además, su tía retaba en alemán. "Su trabajo era en un 95% el retrato, se dedicó mucho a eso y fotografió a miles de familias de esa época", cuenta Gustavo Muencke, quien agrega con orgullo que también tienen el sello de su tía los grandes posters de Valparaíso y Viña del Mar antiguos que caracterizaron al Valck del siglo pasado y que diferencian ahora a los continuadores de esa empresa.

También rememora las veces que secundó a su tía en el registro visual de matrimonios y fiestas en los más tradicionales establecimientos de la zona, entre ellos los Clubes: Naval de Valparaíso, Granadilla Country Club, de Viña del Mar o Naval de Campo de Las Salinas.

Cada generación tiene su tarea, y si la de Magdalena Muencke fue fundar las bases de una empresa cuyo sólido prestigio se mantuvo incólume de un siglo a otro, la de sus sobrinos consistió en modernizarla. Dueña de una exquisita sensibilidad, propia de una artista visual pionera, ella hubiera preferido no desprenderse jamás de sus cámaras de cajón ni de los equipos con que forjó su admirada obra fotográfica.

Pero los tiempos cambian y a sus descendientes les correspondió no sólo observar, sino experimentar la rapidez de las transformaciones. Y tuvieron la visión necesaria para guiar sus naves por los desafiantes mares del futuro.
 
 
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